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ico linkWomenalia | 8 de Marzo de 2013

Este 8 de Marzo, Día de la Mujer, más que hacer un balance de nuestros logros y carencias, me gustaría compartir pinceladas de un informe- The Impact of the Economic Crisis on the Situation of Women and Men and on Gender Equality Policies -realizado por ENEGE: European Network of Experts on Gender Equality- sobre las repercusiones de esta crisis que parece amenazar tantas conquistas. El informe tiene en cuenta a todos los países de la Unión Europea y algunos aspirantes a ingresar en ella. Abarca desde 2008 (cuando la UE reconoció formalmente la crisis) hasta 2012 y sigue abierto a una nueva edición. 

Lo más importante es que, por primera vez, el papel económico de la mujer aparece como absolutamente imprescindible y relevante. En anteriores crisis, las mujeres eran “amortiguadoras”: salían al mercado para hacer “lo que fuera” mientras el salario del hombre fallase. Ahora, según el informe, la crisis demuestra hasta qué punto el nivel de vida de los hogares depende de los ingresos femeninos, que ya no se consideran en absoluto adicionales. Es más, en los dos primeros años de la crisis, los hogares con doble salario retrocedieron significativamente mientras avanzaban los que tenían a las mujeres como sustentadoras únicas, bien porque fallara el trabajo de su pareja, bien porque fueran cabeza de familia (monoparentales). El papel de “amortiguador” –trabajo temporal, precario y sin voluntad de futuro, a su pesar en este caso- lo tienen ahora los jóvenes, especialmente las chicas (por eso hay que mantener alta la guardia) que son los grandes perdedores de la recesión.

Otro dato llamativo y digno de reflexión. En el conjunto de los países, el trabajador/a promedio con educación superior se ha visto relativamente protegido de los despidos, salvo en las naciones del Báltico y del Mediterráneo, donde las mujeres mejor educadas están teniendo mayores problemas y un porvenir inmediato más oscuro que las mujeres de formación media o incluso baja, con más posibilidades de empleo.

Con la crisis se han reducido todo tipo de brechas: salariales, de empleo/desempleo y pobreza. No cantemos victoria. Significa que las mujeres, discriminadas salarialmente en unos países más que en otros, mantienen más o menos su nivel de ingresos porque las diferencias se establecen en pluses y bonus adscritos a las nóminas masculinas y ahora han mermado o desaparecido. Por otra parte, los hombres han perdido tres veces más empleos que las mujeres, por trabajar ellas en sectores de servicios y públicos, aunque la prolongación de la crisis también les puede acabar pasando factura. En cuanto a la pobreza, indeseable siempre, afecta en estos momentos a muchos hombres despojados de su trabajo. Hay más nuevos pobres que nuevas pobres, ya que muchas de éstas vienen ocupando crónicamente la franja más débil de la pirámide, si bien hoy su situación empeora al rebajarse o desaparecer ayudas de las que se beneficiaban ellas y sus hijos. Son, por ejemplo, en el conjunto de los países analizados, las que más problemas de vivienda tienen al quedar alquileres o hipotecas desplazados por otras necesidades vitales. Los recortes también están incidiendo en la salud (sobre todo mental) de hombres y mujeres empobrecidos, agravada en ellas por la sobrecarga de responsabilidades.

Las mujeres hoy son una fuerza imprescindible cuya mayor solvencia sería un factor de riqueza y estabilidad en cualquier coyuntura

En algunos países se han detectado –y comprobado- abusos laborales o salariales al socaire de la crisis. Los hombres se consideran más perjudicados, aunque tal vez sea que lo denuncian más o lo perciben con mayor claridad que las mujeres, quienes, al menos en cinco países, han perdido derechos de maternidad o la posibilidad de reincorporarse al trabajo tras el embarazo.

Se escandaliza el informe de lo poco implantadas que están las políticas de “género” o “igualdad” en el seno de la UE: para empezar el propio Plan Europeo de Recuperación Económica no las tiene en cuenta al formular sus previsiones. Muchas de esas políticas son aún muy asistenciales, por lo que en varios países los recortes amenazan mínimos que subsanaban deficiencias sociales, por lo que, de alargarse la situación, pueden aparecer conflictos o problemas más caros de solucionar en el futuro. Otros miembros de la UE, sin embargo, han aprovechado la situación para introducir innovaciones favorables a las mujeres o han replanteado sus estructuras y medios para trabajar de una forma más eficaz. Islandia es, en opinión de los autores del estudio, quien ha convertido la crisis en una oportunidad para introducir la perspectiva de género en el conjunto de las decisiones políticas. Eso es lo que demanda el informe a los responsables de la UE y a los estados miembros. Porque no se trata de privilegiar a las mujeres, sino de tener en cuenta que hoy son una fuerza imprescindible cuya mayor solvencia sería un factor de riqueza y estabilidad en cualquier coyuntura.

Por otra parte, la crisis pone en evidencia la contradicción de no contar apenas –o nada- con presencia femenina en los órganos que toman esas decisiones macroeconómicas y financieras que tanto repercuten sobre las mujeres, en cuyas manos están todavía –lo quieran o no- el bienestar, la salud y la educación de las familias y, en conjunto, de la sociedad.